MULADHARA CAKRA

Elemento: Tierra
Plexo:  Coxigeo
Glándulas:  Suprarrenales
Mineral : Rubí, ágata
Esencias: Cedro, pimienta y clavo
Nota musical: DO
Sonido semilla (bija): LAM

Se encuentra en la base de la espina dorsal entre el ano y los genitales.

El funcionamiento de este Cakra determinará nuestra conexión con la tierra y la materia. Suele llamársele como el ancla del espíritu.

El primer Cakra, es el foco llamado Kundalini o fuego serpentino, situado en la parte inferior de la columna dorsal. Es también el lugar donde la energía es más intensa en el cuerpo humano, aquella energía que nos permite generar vida. Posee una fuerza primaria, que irradia cuatro rayos o pétalos de fuego. Mediante un determinado y persistente trabajo, los rayos se pueden enviar hacia el cerebro transmutándose estos colores en poder intelectual y percepción espiritual.

Mediante la estimulación de la Kundalini se pueden ir despertando todos los Cakras.

Es la conciencia tribal con los conceptos de lealtad, honor, justicia/venganza. Es donde cada uno de nosotros defiende el sentido de su ser, o el de dejarse absorber por las normas culturales que rigen en ese momento. Contiene nuestras raíces, incluyendo valores, creencias y herencia familiar, sentimientos originales acerca de nosotros mismos, nuestro derecho a existir, nuestro derecho a ocupar espacio, nuestro derecho a ser amado, nuestro derecho a que nuestras necesidades se vean satisfechas.

La programación que afecta a nuestras necesidades básicas, incluyendo la necesidad de dinero,  sexo, alimento, aire, agua, vivienda, energía material para alcanzar el propósito en la vida.

 

PREGUNDAS DE AUTO-INDAGACIÓN:

  1. ¿Que creencias heredaste de tu familia?
  2. Si tienes hijos, o los tuvieras ¿ Que cualidades desearías que tus hijos aprendieran de ti?
  3. ¿Que supersticiones/miedos tienes? ¿Cuales tienen más autoridad sobre ti que tu capacidad de razonar?.
  4. ¿Has comprometido alguna vez tu sentido del honor? Si lo has hecho ¿Has dado pasos para sanar eso?.

Cuento ilustrativo: EL BAMBU JAPONÉS

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “¡Crece, maldita seas!”…

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.

En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó solo seis semanas crecer?. No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

*Cuento Zen.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s